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Otitis en verano. Cómo prevenirla, identificarla y tratarla.

Otro de los clásicos del verano, la otitis, especialmente típica en niños.

Se la conoce como otitis del nadador u otitis externa y puede llegar a ser muy desagradable. No estamos acostumbrados a tener molestias en el oído y, con la cantidad de funciones que desempeña, una inflamación en la zona tiene afecciones más allá del dolor.

 

¿Qué causa la otitis?

La otitis es una infección en el oído producida por bacterias y hongos. Es más habitual en verano ya que pasamos tiempo con la cabeza bajo el agua y es normal que quede humedad y algo de líquido (no siempre limpio) en el oído. Con el calor y la humedad es muy probable que las bacterias proliferen y llegue a producirse la infección.

Síntomas de la otitis

Suele comenzar como pinchazos puntuales y poco a poco estos pinchazos se transforman en un dolor intenso y continuo que puede llegar a ser desesperante. Suele ser más intenso si se presiona sobre el oído o si traccionamos de la oreja.

Suele estar acompañado de enrojecimiento del canal, picor, supuración leve e incluso de un poco de pérdida de audición, provocada por la inflamación del canal y por tanto el estrechamiento del mismo.

Los síntomas no suelen ser mayores aunque en ocasiones puede aparecer fiebre, lo que indica que estamos ante una infección severa y en este caso será prioritario acudir al médico inmediatamente.

 

Tratamiento de la otitis

El tratamiento debe ser prescrito por un médico ya que suele consistir en gotas con antibiótico y corticoides, así como analgésicos. Además será importante la exploración y revisar al cabo de una semana de tratamiento. Si persiste tras una semana es un posible síntoma de que no está causada por bacterias si no por hongos y en este caso el tratamiento será con antifúngicos.

 

Prevenir la otitis en verano

Prevenirla es fácil si se tiene un poco de disciplina, de ahí que sean sobre todo niños los que la padezcan en la época estival.

  • Evita bañarte en lugares donde no tengas garantías de la salubridad del agua.
  • Evita estar sumergido mucho tiempo y a profundidad, lo que aumentaría la posibilidad de entrada de líquido.
  • Evita el uso de bastoncillos en tu higiene, así como otros instrumentos que pueden producir pequeñas heridas con posibilidades de infección.
  • Seca los oídos después del baño.
  • Si detectamos que ha quedado agua en el conducto (seguro que te suena la sensación de líquido en movimiento), inclinaremos la cabeza o la sacudiremos buscando su salida.
  • Si has tenido antecedentes de infecciones o incluso cirugías, es importante que utilices tapones o cualquier otro medio para impedir la posible entrada de líquido.
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